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Escrito por Vicente Nararro - Laurent Bagnard
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“Cuando tenía 6 años conseguí mi primera bicicleta, era una BMX” así comienza Danny de Hard Nine Choppers de Suiza la historia ... |
| de su Harley-Davidson Flathead del 42. El saltar como un canguro con su bmx se convirtió en algo vital desde que a tierna edad sus padres le regalaran una bicicleta. Pero nos hacemos irremediablemente mayores y nuestros juguetes también. Danny quiso unir sus pasiones por las BMX’s y las Harley en un proyecto sin igual. |
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No era fácil, pero la idea le llevaba años rondando por la cabeza. Después de un viaje al Mooneyes Show en Japón, y constatar que todas las maravillosas boobers y choppers exhibidas intentaban recrear estilos del pasado, Danny tomó la decisión de construir algo diferente y ¿qué mejor que unir los dos mundos que conocía perfectamente? Con la inspiración de unas viejas fotografías de las primeras bicicletas BMX y la premisa de utilizar el mayor número de partes de bicicleta posible, comenzó por la elección del chasis y el motor adecuado. Un chasis rígido y un motor Flathead de 1942, ¿porqué? Porque ya eran de por si pequeños y se adecuaban a sus pretensiones de manejabilidad y ligereza.
También reforzó los muelles de la horquilla Springer, por los botes, ya sabes… Como estética, y por quitar todo el peso innecesario, cortó parte de las culatas para realmente hacer honor a su nombre de “cabezas planas”. La transmisión es de un Servicar, esas Harley-Davidson de los años 40 con tres ruedas y cajón trasero que se empleaban principalmente por la policía como vehículo de reparto. Los depósitos de gasolina y aceite son “caseros”. El primero está basado en un tanque de Puch Velux, una premonición porque este pequeño ciclomotor es realmente una bicicleta con motor. El de aceite, además del dorado líquido, contiene la batería de 6v.
También “handmade” es el guadabarros trasero. Y todo ello pintado al viejo estilo de las BMX ochenteras americanas por sus amigos de Black Sheep Customs Syndicate. El manillar es original de BMX y los puños de Yamaha YZ de 250cc de motocross.
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La funda del chasis con las letras DMX es un detalle de la madre de su novia, una joya de señora… Más complicado fue encontrar unas llantas que se adecuaran al proyecto. Al final las ganadoras fueron unas originales Harley-Davidson de 1989 de 19”. Daban el pego, pero conseguir que encajaran con el freno y el chasis del 42 fue un auténtico calvario. Cómo dice el propio Danny, la construcción de la moto se convirtió en una obra de ingeniería porque, además, quería colocar unos reposapiés en la rueda trasera como las BMX de verdad, ¿para qué? Pues para nada, pero mola… con 270 kilos de peso ¡a ver quien es el guapo que levanta la moto en parado y sube escalones!
A pesar de este pequeño inconveniente, la DMX, así es como la llama Danny, se comporta muy parecido a una BMX en el parque de skate, donde se hicieron las fotos. Bueno, por lo menos eso dice Danny… ¡si es que la pasión le pierde!
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