
Primero y como es obligado lo bajó dos pulgadas y media, más o menos unos ocho centímetros y le colocó una parrilla de tubos hecha por él, lo que se conoce como California Grille. Muy popular en la segunda mitad de los cincuenta, da un estilo limpio y elegante a la parte frontal del carro. Tambien le cambió el paragolpes delantero por uno de los llamados californianos. Chevrolet producía dos tipos de parachoques, uno partido en tres piezas y el que salía de su planta en California de una sola pieza, siendo éste el adecuado para quitarle las guardas y dejarlo liso y simple, el objetivo de un customizador. Siguiendo con el frontal, y aprovechando la forma de los faros delanteros, extendió la parte superior en forma de visera picuda, picked, un detalle de finales de los cincuenta, cuando las líneas de los coches empezaron a ser más cuadradas que redondeadas y no era tan estético el clásico frenched. Quitó el adorno del “avión” del capó, alisándolo y continuando el nervió hasta el final. Hizo un decroming parcial dejando lo imprescindible para acentuar las líneas. De sus manos salieron los elegantes lake pipes laterales que hacen que visualmente el Chevy baje todavía un poco más. Este Chevrolet es un cuatro puertas sedán... demasiadas manetas? no problemo. Un shaved de las manillas traseras, “couperizó” el sedán de una manera sencilla. Tras lo cual llegó el cambió que da personalidad propia a este kustom.

La colocación de la luces de cola de Packard del 56 es una de la transformaciones que dejan la boca abierta cuando estan bien hechas y ésta parece que el Chevy la llevaba de fábrica. Con una factura impecable, Toni corto, soldó, masilló... para embutir los enormes taillights de Packard en las aletas. El resultado es asombroso y verlo por la noche, encendiendo esas luces, un espectáculo. Como las luces salen más que las originales tambien tuvo que retrasar el partagolpes trasero y, además, le colocó una guarda de Mercury del 49 para rodear la matrícula. Como veis un sin fin de transformaciones, hechas todas por Toni en un pequeño taller con las herramientas básicas pero con una tonelada de ilusión y saber hacer. Más muestras de sus habilidades es la recreación de la tercera luz de freno, copia de un modelo original de los cincuenta, el pomo del cambio, un simpático tiki en madera, los fender skirts que tapan las ruedas traseras. Las delanteras llevan un tapacubos de Mercury del 54. El motor no esta hecho por Toni, es el original de Detroit, un small block V8 de 265 ci con un carburador Rochester 2-Jet y cambio automático Powerglide. Lo que sí fabricó es el doble escape con dos colectores separados en acero inoxidable. No hay que decir que todo los arreglos mecánicos, mantenimiento, sistema eléctrico están exclusívamente en las manos de nuestro protagonista. Y como no podía ser de otra manera, la pintura es también obra del señor Jimenez, no es la definitiva pero aun así va dando ese estilo que busca Toni, influenciado notablemente por Larry Watson con esos degradados y scallops. Nuestro amigo y renombrado artista, el parisino Christopher Den le aplicó unos delicados pero efectivos pin-striping. Toni Jimenez no es sólo este Chevrolet de 1956... en estos momentos está Construyendo un hot rod, un Ford modelo A coupe del 29 con un small block Chevy que será la bomba y además nos quiere mostrar su vena artística con una serie de trabajos sobre la escena hot rod y toda la iconografía que rodea al kustom kulture bajo su nombre de guerra, Menez. Muy recomendable, puedes encontar su obra en www.myspace.com/menezartstudios Si ves a Toni conduciendo su Chevy por el retrovisor, dejalo que te adelante para poder admirar sus colas de Packard en todo su esplendor y comprenderás por fin lo que es un verdadero kustom.

Toni found his 1956 Chevy de 1956 in a now closeddown American Car dealer in Barcelona in late 2004. Originally from Argentina, it landed on these shores the previous year in its original state, but Toni had bigger ideas than to leave it in factory form. He parked it in his small workshop, and with the invaluable help and patience of his adorable wife and the mischievous Toni Jr., the transformation began... He didn’t do it all in one go, but over the course of several years, as his objective was to enjoy the Chevy, and not to have it sitting in the garage for years while the work was carried out.




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