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Massy Zibellini, tatuador y pinstripper, transformó su aburrido Ford en un brillante kustom con la ayuda de Lo Scorpione Kustom, en Aprilia ...
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Massy Zibellini, tatuador y pinstripper, transformó su aburrido Ford en un brillante kustom con la ayuda de Lo Scorpione Kustom, en Aprilia. Ahora, Massy se pasea orgulloso al volante de este coupe kustom.
Muchas veces cometemos el error de compararnos con la situación de países que nos llevan muchaventaja en esto del kustom. Miramos con envidia las reuniones de carros en USA o aquí mismo en Europa, en Inglaterra o Suecia. Parece inalcanzable y eso nos lleva, en muchos casos, a la desilusión. Pero sin dejar de estar atentos a lo que se mueve por las naciones pioneras, es también muy saludable ver que hacen en países cercanos al nuestro, con idiosincrasia parecida, con leyes similares. Italia, ha seguido un camino parecido al nuestro.

A la cola de países más potentes, principalmente del norte de Europa, va creando una escena cada vez más consolidada. Con leyes muy restrictivas con respecto a las modificaciones de vehículos, como aquí, la imaginación juega un papel importante para sortear los obstáculos administrativos y en eso a los mediterráneos no nos gana nadie. Revistas, shows, talleres kustom van apareciendo en el panorama transalpino configurando una nueva cultura, la kustom kulture. Y parte de ella es Massimo Zibellini. Tatuador de profesión y pinstriper por devoción. Massy, como lo llaman sus amigos, conduce orgulloso su Ford del 51 por las calles de Ladispoli, cerca de Roma.
La verdad es que este carro es muy personal. Transmite la personalidad de su dueño. Por un lado tiene modificaciones costosas y muy bien hechas y por otro un aire de dejadez, de estar inacabado, de no darle importancia excesiva a las cosas materiales. Massy, contó para la realización de la transformación del aburrido Ford en un brillante kustom, con la ayuda del taller de kustoms, Lo Scorpione Kustom, en Aprilia. Lo primero que salta a la vista son dos cosas: una se ve y otra, aunque resulte una paradoja, no se ve. Pero las dos están intrínsicamente unidas. El top chop es lo que se ve. 9 pulgadas de recorte del techo, en una larga curva desde el parabrisas hasta la luna trasera. ¿Demasiado larga? diréis algunos.

Teneis razón, demasiado larga, y es que este 51 nació como un sedán de cuatro puertas. Pero como casi todo tiene arreglo, Andrea, el maestro de la chapa y la radial en Lo Scorpione, además de realizar el top chop le quitó las puertas que “sobraban”, creando un precioso coupe kustom. Esto es curioso, top chop, convertir un cuatro-puertas en un tudor… modificaciones complicadas y costosas y otras mucho más sencillas se han dejado de momento. Y es que este carro es para conducirlo, y el tiempo que pasa en el taller le parece eterno. Aún así, le dio tiempo para un decroming de los laterales, y los obligatorios nosed y decked, quitar los adornos de capó y del maletero. La pintura es rosa mate y la verdad es que no deja indiferente a nadie, o te gusta o la odias… Un “flameao” por todo el coche a lo Dean Jeffreys y pinstripins por el dueño que para eso sabe y hay que ahorrar. Por lo demás, el Ford se ha dejado como originalmente llegó a las manos de nuestro amigo Massy.

El motor es un seis en línea flathead, un discreto motor que daba unos 90 caballos, caja de cambios de tres velocidades en la columna de la dirección. Y la suspensión parace que lleva una “bajadita”, pero su dueño asegura que es la original. Los interiores son descritos por Massy como “rat punk”, salpicadero de stock, sin paneles laterales y los asientos cubiertos por mantas mejicanas. Ya hemos dicho que este Ford del 51 kustom refleja la actitud de su dueño, Massy Zibellini ante la vida. No le importa el perfeccionismo, lo importante es disfrutar con las cosas que te gustan, buscar lo auténtico |