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Como en todos los shows, puedes encontrar lo mejor, lo peor y lo más desagradable. En general el Primer Nationals parece atraer lo bueno y lo malo. Había todo sobre hot rods tradicionales, customs, lowriders e incluso algunos odd rods.
Sí, odd rods, sé que los has visto. Son esos coches que dejan a uno preguntándose “¿Son serios?”. Aunque este año los efectos de la crisis eran bien visibles, se pudieron ver máquinas de alta calidad. Car Clubs como los Beatniks, los Cavaliers, las Hell Belles, y los Shredders & Choppers acudieron con sus mejores coches. Cualquier promotor sabe que, lamentablemente, unos pocos coches no son suficiente.
Hay que organizar el evento y ofrecer stands, música y alcohol. Artistas locales y minoristas ayudaron a mantener la economía a flote ofreciendo todo tipo de artículos kustom. Todo lo relacionado con los coches se puede comprar allí. Había ropa vintage, cascos (homologados, por supuesto), piezas de hot rod, e incluso piezas de arte hot rod a la venta. Tuve la oportunidad de saludar a Max Grundy (que pudimos ver en el Custom Garage 3), que diseñó la camiseta del Primer Nationals de este año. No hay ningún misterio sobre el porqué este chico es tan popular, no solo ha creado cuadros sobre hot rods únicos sino que también tiene algunas patadas asesinas de kung fu. ¡Oh, yeah! ¿He mencionado que tiene pomos de palanca de cambio por ojos? ¡Está loco!
Otro gran elemento de este show es que atrae a los "bandidos" motorizados. Y no estoy hablando de los típicos, estoy hablando de lo esencial, minimalista, del aceite que gotea, del sonido ensordecedor, de esos con lo que no te gustaría cruzarte en un callejón oscuro. Lo mejor de todo es que vienen en una amplia variedad. Hay Harley, Norton, Triumph, BSA, incluso algunas Indian. Mi favorita de este año fue la Triumph 58' de Eric. Estoy hablando de una máquina limpia. Y hablando de "bandidos", la revista Dice lanzó su anual Dice Party Saturday Night. Estos chicos aguantaron la fiesta hasta que la policía echó la puerta abajo. Sé que esa noche la pasé en mi coche. Gracias Brian. Finalmente, quedó demostrado lo entregados que son los hot rodders, ni siquiera la crisis económica puede con ellos. Si la asistencia fue un poco inferior, el espectáculo fue muy rockin’. Espero volver el próximo año, y seguro que reservaré una habitación.
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