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José María siempre ha sido un gran aficionado a las motos “Trail” y en su dilatada vida motociclista ha tenido varias de ellas ...
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como una Yamaha XT-600, una Honda XL-600, una Gilera RC-600-R, o una Suzuki DR-BIG 750, aunque siempre había deseado tener una Harley-Davidson. Fue como la idea de construirse una moto a medida empezó a tomar forma. Quiso unir dos conceptos: la estética off-Road y el motor Harley-Davidson. Además, tenía que lograr un look retro al estilo de las primeras motos todo terreno, es decir, una Scrambler.

Scrambler era como se denominaban hace décadas a ese tipo de motos que servían para todo, y todo lo hacían bien. Iban por carretera, pero también podían rodar por campo. Deportivas, en curvas eran fáciles de llevar y muy eficaces. Simples, manejables y arrebatadoramente atractivas. Corrían los años 60 y muchos de los fabricantes empezaban a fabricar las Scramblers. En mi subconsciente todavía recordaba a Steve McQueen montado en aquella legendaria Triumph con el número 278; a nadie se le olvida la escena de la huida en moto de la película La Gran Evasión con una TT Special Triumph 650.
Con la idea ya bien definida de lo que quería José María se dirigió a Buffalo Cycles en Barcelona con lo que sería la base de mi proyecto: una Harley- Davidson Sportster XL 883 del año 2000 adquirida en el mercado de segunda mano. Juan de Buffalo Cycles entendió a la primera el concepto de moto que yo deseaba y poco a poco la XR-883-R fue cogiendo forma. Una de las premisas era que, a pesar de la preparación y personalización de la moto, debía parecer una moto de calle y no una customización al más puro estilo HD. Y fue por eso por lo que decidió nombrar a la Scrambler XR 883 R, tomando como referencia las anteriores motocicletas “Trail”. Como buena Scrambler que se precie debía llevar también su número y ese fue el 67, año en el que nació. El número está presente en los dos laterales.

Para el lado izquierdo Juan de Buffalo Cycles diseñó una tapa a medida ya que originalmente no viene y normalmente la batería de la Sportster queda al descubierto. José María se decidió por un tono bicolor para la moto, que le dio un toque muy deportivo, además de incluir el naranja que es color Harley por excelencia. Los neumáticos necesariamente tenían que ser de tacos y la rejilla frontal tampoco podía faltar. Todo al más puro estilo “off-road”. El protector del cárter, las manetas taladradas y el protector del manillar personalizado con el logo Harley-Davidson son algunos de los detalles “hechos a mano” de la Scrambler.
El asiento biplaza ribeteado está perfectamente acolchado, es amplio y produce una sensación de bienestar incomparable en los trayectos no precisamente cortos. También fue personalizado con el bordado a mano del logo de la marca de Milwaukee. El legendario motor de dos cilindros Harley con refrigeración por aire desprende un característico sonido por los tubos de escape cromados, que son estéticamente impresionantes; un sonido que no pasa desapercibido. Los intermitentes de led están homologados y ayudan a darle ese toque retromoderno a la motocicleta.

Por su peculiar estilo retro, la XR-883-R provocará que en más de una ocasión podamos encontrar a más de un aficionado y preguntando qué modelo es, y si se trata de una motocicleta nueva. La Scrambler XR-883-R está inspirada en las motocicletas de motocross de los años 60 y aligeradas al máximo para la competición, tiene un aspecto único y es perfecta para la jungla urbana o las grandes escapadas al campo; una moto clásica actualizada que sitúa muchos elementos de su estilo robusto y versátil en un contexto urbano contemporáneo.
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