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La moto no es una sino muchas y, en ese comprender y expresar la unión del conductor con la carretera, lo cierto es que cada cultura ha alumbrado sus máquinas |
según las exigencias de un guión nacido del acto de ir en moto por un lugar determinado en un momento preciso.

Cada momento histórico debe ser comprendido en su específica tesitura, y la historia de la moto no podía ser diferente. Así, mientras las ágiles británicas dominaban los virajes de las contorsionadas rutas europeas y las rudas máquinas españolas marcaban su territorio en el horizonte campero del cross y del trial de los años 60 y 70, Harley-Davidson seguía construyendo pesados y brillantes galeones adaptados a las rectas sin fin de las autopistas e interestatales de los Estados Unidos. Y este era el pastel hace 40 años, un equilibrado reparto que satisfacía a todos, hasta que el último en llegar sembró la discordia mostrando sin pudor dos armas que terminaron resultando definitivas: la réplica mejorada de todo lo que existía sobre dos ruedas y el empuje arrollador de la tecnología oriental.Sí, Japón acababa de aterrizar haciendo suyas las palabras de César, Julio César, esas que decían “vini, vidi, vici…” (llegué, vi y vencí).

En su concepción, el origen del propulsor que anima la bella de las fotos surge de una apuesta de finales del siglo pasado por saber si la marca del ala solitaria podía ser más rápida que la de los diapasones. Honda y Yamaha siempre se han tenido ganas y en sus respectivos puntos de mira, y la verdad es que gracias a esa “sana” rivalidad el universo moto ha evolucionado a golpe de órdago a la grande. En 1992, la Honda CBR900RR definía a la perfección el concepto de peso ligero musculoso y dopado. Sí, los 893 centímetros cúbicos del primer Fireblade entregaban 124 caballos a la rueda trasera y pesaba 185 kilos, sólo 2 más que su hermanita de 600cc y 34 kilos menos que la Yamaha FZR 1000, su rival más directa. Después llegaría la Yammi YZF R1 y la respuesta de Honda revisando el 929 doble R. El propulsor que monta el pivón de las fotos. Un nuevo motor más potente, compacto y seguro colocado sobre un chasis ultraligero, ágil y estable… Con la Fireblade, Honda llegó a afirmar que había reescrito las normas del diseño de motocicletas. ¡Cierto! El problema es que con este propulsor la última palabra no la tendría Tadeo Baba, diseñador jefe de la marca, sino el equipo de Radical Motorcycles Manresa.

Fijaros bien. Esta moto es especial, muy especial. Y eso se nota, y se nota mucho. Con la radical, la palabra transformación adquiere una dimensión pocas veces imaginada y alcanzada. Esta moto es una odisea, es una metamorfosis en toda regla, es la evolución de una obra de arte en otra, el resultado de desnudar un santo para vestir otro. Radical: fabulosa y fantástica full custom nacida de la recuperación del tremendo motor cuatro cilindros de la CBR 900 código doble Romeo.

Radical: uso y abuso del instinto y la intuición, de la potencia y la creatividad, de la tolerancia y el autocontrol. Radical: valiente declaración de intenciones alumbrada en un territorio sólo apto para profesionales. De golpe, la Radical presenta sus cartas y en ellas identificamos al instante la mano mdel maestro, su sello de identidad propio. En esta moto todo gira en torno al motor, pero todo encuentra sentido en el macizo chasis fabricado en tubo de acero de generosa sección marca de la casa. Un soberbio cuadro modificado para permitir el paso de la cadena, y que integra en su arquitectura tanto el guardabarros trasero como el depósito de expansión, reflejando una imagen limpia y fluida, acentuada por un basculante ajeno a la “cola blanda” que acoge una llanta Rick´s calzada por una goma 300. Puro impacto visual.

¡Impacto visual, cierto! Larga, baja, esbelta, atrevida, mordiente… con la Radical pasamos del Pro Series al Pro Street más sincero y desafiante. Esta máquina es puro placer en el puño derecho y arrogancia en el lanzamiento extremo de un conjunto sazonado con lo mejor de lo mejor y al fuego lento de la amistad y de la confianza. La radical bebe en las fuentes del chop y del drag, se alimenta de la radicalidad del corte y del desafío al tapisón negro del asfalto más caliente. Drag your bike out of the garage and race me (arrastra tu moto fuera del garage y compite conmigo)… Seguramente así comenzó todo, y la Radical ha sido preparada para ello.

Aunque nunca he sido demasiado amigo de la profanación de obras de arte, reconozco aceptar los conceptos aunque no los comparta. Soy amante del Café Racer y siempre he sentido respeto y atracción por las máquinas Open Class, procedan éstas de Japón o no. Me gustan las inglesas, mucho, y también alguna italiana. Lo que pasa es que de vez en cuando te encuentras con nenas como la Radical, y entonces no te queda otra que reconocer la maestría en la realización, la valentía en el concepto, la homogeneidad del conjunto y la decisión en la acometida. Drag your bike out of the garage and race me… Imagina el subidón instantáneo al primer golpe de maneta derecha. Sueltas embrague y la rueda trasera se hunde en el asfalto. Dosificas potencia, aprendes a controlar las inercias. ¡Estás excitado! Una recta sin fin y en el horizonte proyectas cómo sube de vueltas este alegre “cuatro patas”, combinando respuesta inmediata y ausencia de vibraciones antes de que la cosa se ponga seria a 6.000 r.p.m. ¡No vaciles ahora! Mano de hierro, guante de terciopelo. Fluye con la máquina, sigue así, a 9.000 vueltas la Radical saltará al límite del espacio y más allá. Aún no has empezado a rozar la zona roja, pero estás volando amigo. Y si le metes un poco más, un poquito tan sólo… a 11.000… a 11.000 te fundes en un aullido match 1 Fireblade.
Hoy no he desgranado la ficha técnica, ¿para qué? Una imagen vale más que mil palabras y la Radical habla por sí sola. Así que sólo diré una cosa más, muy buen trabajo. Me ha gustado mucho la Radical. ¡Mucho!
FICHA TÉCNICA
Propietario: Rafael Guerrero
Ciudad: Malgrat de Mar
Año: 2010
Marca: Radical Motorcycles
Valor: 30.000 €
Motor
Marca: Honda 929 RR Fireblad
Año: 2001
Encendido: origen
Cilindrada: 929
Levas: origen
Carburador: Inyección
Filtro de aire: S&S
Escapes: origen modificado por Radical Motorcycles
Silenciosos: Leo Vince
Potencia: mucha
Transmisión Caja de cambios: origen
Marchas: 5
Embrague: origen
Transmisión secundaria: cadena
Cuadro Marca: Radical Motorcycles
Amortiguadores: Progressive
Suspension Horquilla Marca: Radical Motorcycles
Tijas: 0 grados
Rueda del.
Diámetro:130/70/18
Llanta: Rick’s
Modelo: Bob
Neumático: Avon
Freno: origen
Rueda tras.
Diámetro: 300/35/18
Llanta: Rick’s
Neumático: Avon
Freno: GMA
Accesorios
Manillar: Radical Motorcycles
Empuñaduras: Arlen Ness
Retrovisor: V Twin
Guardabarros del.: Radical Motorcycles
Guardabarros tras.: Radical Motorcycles integrado en el chasis
Faro: Ultima
Depósito de gasolina: Penz modificado por Radical Motorcycles
Depósito de expansión: integrado en el chasis
Sillín: Daniel Besadio (B77)
Electricidad: Radical Motorcycles
Pintura: Amalio Kustoms
Idea: Rafael Guerrero y Radical Motorcycles
Color: negro mate y rojo Ferrari
Varios:
Agradecimientos a Rafael Guerrero por su gran amistad y confianza.

Radical Motorcycles
C/Sabadell, 1
08243 Manresa
Barcelona
Tel.: 935103724
www.radicalmotorcycles.es
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Cada momento histórico debe ser comprendido en su específica tesitura, y la historia de la moto no podía ser diferente. Así, mientras las ágiles británicas dominaban los virajes de las contorsionadas rutas europeas y las rudas máquinas españolas marcaban su territorio en el horizonte campero del cross y del trial de los años 60 y 70, Harley-Davidson seguía construyendo pesados y brillantes galeones adaptados a las rectas sin fin de las autopistas e interestatales de los Estados Unidos. Y este era el pastel hace 40 años, un equilibrado reparto que satisfacía a todos, hasta que el último en llegar sembró la discordia mostrando sin pudor dos armas que terminaron resultando definitivas: la réplica mejorada de todo lo que existía sobre dos ruedas y el empuje arrollador de la tecnología oriental.Sí, Japón acababa de aterrizar haciendo suyas las palabras de César, Julio César, esas que decían “vini, vidi, vici…” (llegué, vi y vencí).

En su concepción, el origen del propulsor que anima la bella de las fotos surge de una apuesta de finales del siglo pasado por saber si la marca del ala solitaria podía ser más rápida que la de los diapasones. Honda y Yamaha siempre se han tenido ganas y en sus respectivos puntos de mira, y la verdad es que gracias a esa “sana” rivalidad el universo moto ha evolucionado a golpe de órdago a la grande. En 1992, la Honda CBR900RR definía a la perfección el concepto de peso ligero musculoso y dopado. Sí, los 893 centímetros cúbicos del primer Fireblade entregaban 124 caballos a la rueda trasera y pesaba 185 kilos, sólo 2 más que su hermanita de 600cc y 34 kilos menos que la Yamaha FZR 1000, su rival más directa. Después llegaría la Yammi YZF R1 y la respuesta de Honda revisando el 929 doble R. El propulsor que monta el pivón de las fotos. Un nuevo motor más potente, compacto y seguro colocado sobre un chasis ultraligero, ágil y estable… Con la Fireblade, Honda llegó a afirmar que había reescrito las normas del diseño de motocicletas. ¡Cierto! El problema es que con este propulsor la última palabra no la tendría Tadeo Baba, diseñador jefe de la marca, sino el equipo de Radical Motorcycles Manresa.

Fijaros bien. Esta moto es especial, muy especial. Y eso se nota, y se nota mucho. Con la radical, la palabra transformación adquiere una dimensión pocas veces imaginada y alcanzada. Esta moto es una odisea, es una metamorfosis en toda regla, es la evolución de una obra de arte en otra, el resultado de desnudar un santo para vestir otro. Radical: fabulosa y fantástica full custom nacida de la recuperación del tremendo motor cuatro cilindros de la CBR 900 código doble Romeo.

Radical: uso y abuso del instinto y la intuición, de la potencia y la creatividad, de la tolerancia y el autocontrol. Radical: valiente declaración de intenciones alumbrada en un territorio sólo apto para profesionales. De golpe, la Radical presenta sus cartas y en ellas identificamos al instante la mano mdel maestro, su sello de identidad propio. En esta moto todo gira en torno al motor, pero todo encuentra sentido en el macizo chasis fabricado en tubo de acero de generosa sección marca de la casa. Un soberbio cuadro modificado para permitir el paso de la cadena, y que integra en su arquitectura tanto el guardabarros trasero como el depósito de expansión, reflejando una imagen limpia y fluida, acentuada por un basculante ajeno a la “cola blanda” que acoge una llanta Rick´s calzada por una goma 300. Puro impacto visual.

¡Impacto visual, cierto! Larga, baja, esbelta, atrevida, mordiente… con la Radical pasamos del Pro Series al Pro Street más sincero y desafiante. Esta máquina es puro placer en el puño derecho y arrogancia en el lanzamiento extremo de un conjunto sazonado con lo mejor de lo mejor y al fuego lento de la amistad y de la confianza. La radical bebe en las fuentes del chop y del drag, se alimenta de la radicalidad del corte y del desafío al tapisón negro del asfalto más caliente. Drag your bike out of the garage and race me (arrastra tu moto fuera del garage y compite conmigo)… Seguramente así comenzó todo, y la Radical ha sido preparada para ello.

Aunque nunca he sido demasiado amigo de la profanación de obras de arte, reconozco aceptar los conceptos aunque no los comparta. Soy amante del Café Racer y siempre he sentido respeto y atracción por las máquinas Open Class, procedan éstas de Japón o no. Me gustan las inglesas, mucho, y también alguna italiana. Lo que pasa es que de vez en cuando te encuentras con nenas como la Radical, y entonces no te queda otra que reconocer la maestría en la realización, la valentía en el concepto, la homogeneidad del conjunto y la decisión en la acometida. Drag your bike out of the garage and race me… Imagina el subidón instantáneo al primer golpe de maneta derecha. Sueltas embrague y la rueda trasera se hunde en el asfalto. Dosificas potencia, aprendes a controlar las inercias. ¡Estás excitado! Una recta sin fin y en el horizonte proyectas cómo sube de vueltas este alegre “cuatro patas”, combinando respuesta inmediata y ausencia de vibraciones antes de que la cosa se ponga seria a 6.000 r.p.m. ¡No vaciles ahora! Mano de hierro, guante de terciopelo. Fluye con la máquina, sigue así, a 9.000 vueltas la Radical saltará al límite del espacio y más allá. Aún no has empezado a rozar la zona roja, pero estás volando amigo. Y si le metes un poco más, un poquito tan sólo… a 11.000… a 11.000 te fundes en un aullido match 1 Fireblade.
Hoy no he desgranado la ficha técnica, ¿para qué? Una imagen vale más que mil palabras y la Radical habla por sí sola. Así que sólo diré una cosa más, muy buen trabajo. Me ha gustado mucho la Radical. ¡Mucho!
FICHA TÉCNICA
Propietario: Rafael Guerrero
Ciudad: Malgrat de Mar
Año: 2010
Marca: Radical Motorcycles
Valor: 30.000 €
Motor
Marca: Honda 929 RR Fireblad
Año: 2001
Encendido: origen
Cilindrada: 929
Levas: origen
Carburador: Inyección
Filtro de aire: S&S
Escapes: origen modificado por Radical Motorcycles
Silenciosos: Leo Vince
Potencia: mucha
Transmisión Caja de cambios: origen
Marchas: 5
Embrague: origen
Transmisión secundaria: cadena
Cuadro Marca: Radical Motorcycles
Amortiguadores: Progressive
Suspension Horquilla Marca: Radical Motorcycles
Tijas: 0 grados
Rueda del.
Diámetro:130/70/18
Llanta: Rick’s
Modelo: Bob
Neumático: Avon
Freno: origen
Rueda tras.
Diámetro: 300/35/18
Llanta: Rick’s
Neumático: Avon
Freno: GMA
Accesorios
Manillar: Radical Motorcycles
Empuñaduras: Arlen Ness
Retrovisor: V Twin
Guardabarros del.: Radical Motorcycles
Guardabarros tras.: Radical Motorcycles integrado en el chasis
Faro: Ultima
Depósito de gasolina: Penz modificado por Radical Motorcycles
Depósito de expansión: integrado en el chasis
Sillín: Daniel Besadio (B77)
Electricidad: Radical Motorcycles
Pintura: Amalio Kustoms
Idea: Rafael Guerrero y Radical Motorcycles
Color: negro mate y rojo Ferrari
Varios:
Agradecimientos a Rafael Guerrero por su gran amistad y confianza.

Radical Motorcycles
C/Sabadell, 1
08243 Manresa
Barcelona
Tel.: 935103724
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