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La vida de Mike Corbin ha sido apasionante, solo hace falta tener su biografía (Ideas & Risk, a Life of Invention por William Graham Carrington) |
unas cuantas noches como libro de cabecera para comprender la primera frase con la que comienza su prefacio: “This is an American story" Como inventor ha sido comparado con Thomas Jefferson; sus máquinas con Benjamin Franklin y sus experimentos con la electricidad en el mundo de la aviación, e incluso con los mismísimos hermanos Wright, Thomas Alva Edison o Henry Ford. Este hijo de emigrantes irlandeses nacido durante los años de la 2ª Guerra Mundial en Nueva Inglaterra (1943) siempre tuvo una insaciable curiosidad de como hacer las cosas a la perfección. Ya de muy joven fue capaz de construir un puente levadizo y un robot teledirigido con el que ganó un primer premio en la escuela. Trabajó para la empresa de su tío Dan en la que reparaban boleras AMF y debido a que en su entorno varios familiares trabajaban para Indian Motor Co. (Springfield), su interés por las motocicletas comenzó desde muy joven; sin ir más lejos, a la salida de la escuela iban a montar en la Triumph de un colega que tenía una tienda de motos en Townsend (The Little Green Triumph Shop). |
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Es muy buena la anécdota en la que su padre le prohibió en cierta ocasión tres cosas: fumar, beber alcohol y ver la película The Wild One de Brando y Marvin. Mike robó a su padre tabaco, fumó y vendió algunos pitillos, con el dinero ganado se compró una botella de cerveza y, por supuesto, se fue al cine a ver Salvaje. Durante los años que sirvió en la Marina fué destinado a San Francisco, viaje que hizo en su Triumph Bonneville del ‘59 y gracias a sus conocimientos como electricista, el tiempo lo pasó medianamente bien reparando maquinaria de guerra. El área de la bahía era conocida por la afición a las dos ruedas y Mike Corbin encontraría en los Hells Angels de Oakland, en sus choppers y en especial en Sonny Barger esa inspiración que más tarde explotaría en un cúmulo de ideas. En San Francisco conoció a su futura esposa, Susan Lee. Estamos a mediados de los 60 y en los siguientes cinco años vinieron sus cuatro hijos. |
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Tras el Servicio Militar regresó a Conneticut, y en ese momento comenzó su larga y brillante trayectoria profesional. En cierta ocasión dijo algo en lo que se basaría su futura profesión de inventor y creador: “La necesidad es la madre de los inventos”, y precisamente por aquellos años una de las necesidades era el hecho de viajar con una mayor comodidad, centrando en esta idea toda su imaginación y creatividad. Mike customizó su Norton Atlas del 64 y su asiento causó tal admiración que en el Rally Norton de Grafton se lo compraron por 40 dólares. Desde entonces, siempre que le preguntan: ¿Cuando decidiste hacer tu propia empresa?, él contesta lo mismo: “desde que vendí mi primer asiento por 40 dólares americanos”. A partir de entonces todo fue en ascenso, cada vez más asientos de moto y diferentes modelos, creando así Corbin Manufacturing. |
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| Desde aquel primero con la estructura de madera hasta los últimos, hechos con los materiales más sofisticados, han pasado muchos años pero para Mike Corbin, los asientos de moto fueron, son y serán sencillamente la base de su economia, pudiendo tener tiempo libre para otros muchos proyectos que estallaban en su imaginación. A finales de los 60 se acababa con la tragedia de Vietnam y muchos soldados querían a su regreso una moto chopper como las que aparecían en las películas Wild Angels, Hells Angels on Wheels o Easy Rider. Corbin diseñó un chasis rígido con el centro de gravedad muy bajo. En su catálogo lo vendía con la frase Bad Boys on Bad Toys. Harley-Davidson no tenía suficientes motos de segunda mano para este mercado, por lo que la entrada de motocicletas inglesas y japonesas fue un hecho para el que Corbin se adaptó, sacando más de 16 tipos distintos de asientos. |
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| Con la crisis del petróleo centró su atención en los vehículos eléctricos, y más concretamente en las motocicletas, con las que llegó a desarrollar un proyecto muy complejo dando origen a la denominada “City Bike”, una moto impulsada sin necesidad de gasolina y con 19 c.i. de potencia en su rueda delantera y 18 en la trasera. Desde las ascensiones en Mount Washington hasta las marcas de velocidad que él mismo alcanzó en Bonneville a los mandos de sus motos impulsadas por corriente eléctrica, hubieron cientos de pruebas, pero su récord aún está imbatido desde agosto del ‘74 con 191 m.p.h. A mediados de los años 70 conoció al científico Charlie McArthur, un claro defensor de las energías alternativas y del medio ambiente (“La tecnología debe vivir en armonía con la ecología”). |
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El mismo Corbin habla de él como una de las personas que más influyeron en su vida profesional, por lo que deduzco que si su proyecto de motos eléctricas se vino abajo al finalizar la crisis del petróleo a finales de los ‘70, éste volvió a tomar fuerza ya a finales del siglo XX con el mini coche de nombre “Sparrow”, su última creación. Ni el divorcio con Susan Lee ni la separación de su segunda mujer Jane hicieron que Mike Corbin se viniera abajo, todo lo contrario, según su biografía ha sido un tipo que ante las dificultades se ha hecho fuerte, siempre pensando, creando y con buen olfato para los negocios. En la actualidad, las instalaciones Corbin estan en la ciudad de Hollister, la meca del motociclismo más outlaw y de ella salen anualmente miles y miles de asientos para moto. Fue todo un placer haber conocido personalmente a Mike, una persona de extrema amabilidad con el viajero y de sencillo trato. Conservo con cariño el libro que él mismo me regaló y su dedicatoria: “Olaf, Ride Free”. Su vida es la típica historia del chico humilde de familia emigrante que triunfa en el país de las posibilidades, es decir, es una American Story. |
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